
Los daños provocados por el fuerte movimiento sísmico registrado en Panamá también alcanzaron a varios templos religiosos de la provincia de Veraguas, dejando afectaciones en iglesias y capillas que por años han sido puntos de encuentro para cientos de familias.
Entre los templos afectados se encuentra la iglesia San Isidro Labrador, en el distrito de Soná, donde la estructura sufrió daños que ahora deberán ser evaluados para la elaboración del estudio diseño y construcción.
El párroco Juan José Concepción, dijo que se trata de un templo colonial qué data de 1878 y que quedó destruido totalmente, siendo un duro golpe para la población católica de la región.
Por el momento, la feligresia se reúne en el parque San Isidro, a fin de mantener ese acercamiento con Dios en esta difícil situación.
De acuerdo con las evaluaciones realizadas, otras capillas también han colapsado algunas de estas estructuras podrán ser rehabilitadas mediante trabajos de reparación, mientras que la iglesia San Isidro será la única en ser demolida totalmente debido a la magnitud de los daños.
Durante un recorrido por los templos afectados, María Eugenia Herrera, ministra del Ministerio de Cultura pudo constatar las condiciones en que quedaron estas edificaciones y señaló que, pese a los daños, existen piezas y materiales que pueden ser rescatados y conservados.
El rescate de estos elementos cobra especial importancia, debido a que muchos de estos templos forman parte de la historia y del patrimonio cultural de las comunidades veragüenses. Imágenes religiosas, piezas arquitectónicas y otros componentes podrían ser recuperados como es el caso de la Basílica Menor San Miguel Arcangel de Atalaya, donde la torre colapso totalmente.
Para la población estas pérdidas o cierre temporal de estos espacios representa mucho más que un daño material ya que las iglesias y capillas son lugares donde las comunidades se congregan, celebran sus tradiciones religiosas, realizan actividades y encuentran un espacio de encuentro y acompañamiento.
“Es muy lamentable ver cómo quedaron nuestras iglesias, porque son lugares que forman parte de la vida de nuestras comunidades”, expresó Nicolás Rodríguez morador de Soná.
El terremoto no solo dejó daños en viviendas y otras infraestructuras de Veraguas, también afectó estos espacios espirituales de la provincia.