
Un aproximado de setenta bóvedas se destruyeron durante el terremoto del pasado 9 de octubre en el distrito de Soná en Veraguas.
Treinta y seis de ellas, fueron en el cementerio municipal de Soná cabecera y el resto en el cementerio de Hicaco de este mismo distrito.
Yaneth Valls, del Ministerio de Salud, informó que debido al peligro a la salud pública, en coordinación con el municipio, se activaron los protocolos de recuperación de cuerpos y evitar una contaminación mayor en la comunidad.
La funcionaria explicó que por asuntos de control sanitaria, la entidad ha intervenido con prontitud y custodia del campo santo hasta garantizar que el mismo esté en condiciones de reabrir a los familiares de los difuntos.
Según explicó Valls, la primera intervención es la recuperación de los cuerpos y restos que aun se mantenían al intemperie, luego la demolición de las estructuras y posteriormente la reconstrucción.
“Se ha garantizado de cumplir con todos los protocolos establecidos y brindarle el acompañamiento a los familiares en estos difíciles momentos” expreso la Vocera del Minsa.
Luis Aguirre, está muy afectado ya que su mamá tenía un mes de fallecida y quedó en medio del colapso de las bóvedas, pero logró rescatarla y reubicarla de inmediato.
Salustiano Mojica, alcalde de Soná, manifestó que los restos que no fueron reubicados en el mismo cementerio, serán incinerados y entregados a los familiares.