
Han sido 44 años de esta tradición religiosa, donde cientos de feligreses se congregaron, pese a las afectaciones que sufrió la capilla de Santa Rita, donde la Eucaristía se realizó en el patio de la iglesia, para mantener viva la Fé en el santo.
Dominga Santamaria, salió a las cuatro de la madrugada desde el poblado de El Pito al sur de Soná junto a otros habitantes para llegar a la misa de Cristo Negro de Portobelo, en la que su devoción la llevó a realizar esta travesía, puesto que todos los años viajaba a Portobelo a la provincia de Colón, pero este año le informaron que acá en el interior también se celebraba y desde ahora asistirá todos los años a Santa Rita acompañar a los fieles devotos de esa región.
Como este y otros testimonios surgieron de esta omilia, pero todos en una misma dirección de agradecer por los favores recibidos y elevar sus oraciones por sus familias y por todas las comunidades que han resultado afectadas por el movimiento sísmico.
La celebración también se convirtió en un mensaje de fortaleza para la comunidad: pese a los daños materiales, la fe de los feligreses permanece intacta.
La capilla, que forma parte del patrimonio religioso y comunitario de Santa Rita, fue inaugurado un 31 de diciembre de 1979, y se estaba la espera de las evaluaciones y trabajos que permitan determinar las reparaciones necesarias para que nuevamente pueda recibir a los creyentes en condiciones seguras.
Mientras tanto, los moradores demostraron que las dificultades no han impedido continuar con sus tradiciones religiosas, convirtiendo los espacios exteriores de la capilla en un lugar de oración, unión y esperanza.