
En medio de la incertidumbre y el temor permanecen los residentes de la Urbanización San Antonio, en la provincia de Veraguas, quienes han manifestado que no se sienten seguros de regresar a sus apartamentos debido a las réplicas sísmicas que se continúan registrando.
Ana María García, junto a sus hijos, es una de esas familias que salió de su hogar el día viernes cuando se registró el sismo y por temor a que nuevos movimientos de tierra puedan comprometer la seguridad de su vivienda no ha retornado, desde entonces ha pernotado debajo de una carpa bajo las inclemencias del sol y la lluvia.
Otro testimonio obtenido de este complejo habitacional, es el de la señora Dalys Guerra, quien salió de su apartamento porque vive sola en la segunda planta del edificio treinta, por su enfermedad de presión alta no quiere volver a ocupar el inmueble y se encuentra en uno de los albergues habilitados en la calle de ese residencial.
Sofía Castillo, Vocera de la comunidad, señaló que ya ellos como habitantes habían solicitado evalúos a la Universidad Tecnológica de Panamá y le entregaron un informe donde indicaba qué algunas estructuras tenían anomalias, pero que a pesar del riesgo seguían ocupando el complejo.
La dirigente dijo que ahora con el terremoto, el miedo se ha acrecentado y están a la espera que se les dé una información clara y oportuna por parte de las autoridades competentes sobre las condiciones estructurales de los edificios y las medidas que deben adoptar antes de retornar a sus apartamentos.
“consideramos que es importante que se realicen las evaluaciones técnicas correspondientes y que se nos informe sobre los resultados” reiteró Castillo.
En la Urbanizacion San Antonio, habitan más de mil familias en treinta y cuatro torres, de ellos alrededor de trecientas las que no han retornado, solo se han quedado en los edificios las de las primeras plantas que son en su mayoría habitantes qué tienen familiares con discapacidad.
Desde la gobernación de Veraguas, informaron que se están realizando evaluaciones de las estructuras para verificar las condiciones de seguridad de las viviendas y garantizar que las familias puedan regresar a habitarlas de manera segura.
Ante este escenario, los residentes han solicitado que se hace necesario mantener la vigilancia de las autoridades de protección civil y de los especialistas en ingeniería estructural, quienes deben determinar si existen daños que puedan representar un peligro para los ocupantes.