Mittwoch, 14. Dezember 2011
GENERAL Y GENERALES
Vicente A. Caballero Díaz.
En nuestras mejores épocas de la educación media, seguíamos con admiración el coraje, la valentía, la aventura y heroicidad de las grandes figuras de la Edad Antigua y de Edad Media hasta nuestra época moderna, de personalidades célebres que llevaron sobre sus hombros las 5 estrellas o el rango de General.
Recuerdo a mis profesores hablar de Cayo Julio César de la Epoca Antigua, considerado como un extraordinario estratega de su tiempo por su dotes de estratega y hábil manejo de las tácticas en las batallas campales. De un Alejandro Magno, quien según la historia, dirigió una de las campañas más espectaculares de conquistas. Y así, dentro de esa historia narrativa e interpretativa aterrizamos a las proezas de un Aníbal Barca, de Belisario de Bizancio, el mejor general de la Edad Media, quien estuvo a punto de reconstruir el Imperio Romano y otras figuras del momento.
Y así podríamos agotar la paciencia de todos en ese largo recorrido de los hechos concatenados a esta ocasión, unidos a la Edad Moderna hasta nuestros días, sin dejar de mencionar como parte de la lógica secuencial a un Hernán Cortés, Napoleón Bonaparte, José de San Martín, Simón Bolívar, al General Dwigth D. Eisenhower, Douglas MacArthur, estos dos últimos vinculados con hechos libertarios y de supremacía en el campo de guerra, particularmente, de la IIa Guerra Mundial, enmarcados en los intereses de las potencias beligerantes.
Sin llegar a una extensa descripción de cada uno de estos protagonistas, que suman en total casi 48 generales de la Historia, sí se registra una coincidencia en el grado y categoría. Se habla, por ejemplo, del mejor estratega y de las mejores tácticas; del genio militar tanto en batallas campales como en su obra maestra de táctica; de la supremacía militar, de héroe militar, del rango de General y Comandante Supremo y de otros calificativos que describen de manera lógica y meritoria del rango de General. Incluso, se habla de General de 5 estrellas como fue el caso del General Douglas MacArthur por su participación en el Sur Oeste del Pacífico durante la segunda guerra mundial.
En Panamá se acondicionaron dichos rangos que significaron glorias conquistadas en el ejercicio de sus cargos, por el simple hecho de haber escalado posiciones debido al momento político reinante en la época mediante escaladas o golpes de Estado. Esa coyuntura propicia, sin oposición, reestructuró el andamiaje militar, auto nombrándose así mismo, rangos que, según la Historia, caben solamente a personajes ínclitos que dieron brillo a hechos memorables del acontecer de sus tiempos.
Si seguimos analizando esos lineamientos del pretérito, inferimos que, debido al ambiente incierto, se consumó un abuso inadmisible en Latinoamérica al raptar del diccionario, categorías que no se ajustan a la versión histórica. Dicho de otra manera.
El Ministerio de Educación o el Órgano del Estado respectivo, deben eliminar en toda obra escrita, leyendas y descripciones, el rango erróneamente adjudicado de General en Panamá y abocarse a la oportuna necesidad de borrar estas incongruencias históricas que distorsionan conceptos en la educación del hombre.
